Me enamoré cuando menos lo esperaba — Moquegua: el detalle que nadie más conocía · aún no encuentro el momento de hablar
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 41 años, vivo en Moquegua y había tenido varias citas que no llegaron a ninguna parte. La persona de esta historia es el hermano de una amiga; lo conocía de vista desde hacía tiempo, pero nunca habíamos conversado a solas.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo la paciencia con la que explicaba las cosas, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 5 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
El momento que cambió todo ocurrió durante una caminata después del trabajo. Me tomó de la mano para tranquilizarme y sentí una cercanía que ya no parecía solo amistad. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Me confesó que siente algo por mí, aunque pidió tiempo para ordenar su vida antes de comenzar una relación. Yo tengo planes de cambiar de ciudad y esa persona acaba de establecerse donde vive. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
Estoy intentando separar lo que deseo de lo que realmente podemos construir con nuestras vidas actuales. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Vale la pena comenzar algo sabiendo que pronto tendremos que enfrentar la distancia?
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