Nos comportamos como pareja, aunque nadie se atreve a decirlo — Huaraz: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 45 años, vivo en Huaraz y llevaba 1 año sin una relación seria. La persona de esta historia es alguien con quien trabajo de forma independiente; los mensajes profesionales comenzaron a mezclarse con conversaciones personales.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo la manera tranquila de escuchar sin interrumpir, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 11 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
En una videollamada que se alargó, alguien del grupo preguntó en broma si éramos pareja. Los dos nos reímos, pero después evitamos mirarnos durante varios minutos. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Me confesó que siente algo por mí, aunque pidió tiempo para ordenar su vida antes de comenzar una relación. Nuestro grupo de amigos es muy unido y ambos tememos que una relación fallida termine dividiéndolo. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Cómo hablarían ustedes de esto sin convertirlo en una presión?
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