Un detalle cambió la forma en que veía nuestra historia — Chiclayo: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 44 años, vivo en Chiclayo y pensaba que ya no volvería a sentir una conexión tranquila con alguien. La persona de esta historia es una amistad de mi grupo de viajes; habíamos compartido muchos planes sin notar lo que estaba creciendo entre nosotros.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo los almuerzos sencillos después del trabajo, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 4 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
En un cumpleaños pequeño, alguien del grupo preguntó en broma si éramos pareja. Los dos nos reímos, pero después evitamos mirarnos durante varios minutos. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Hace unos días nos besamos por primera vez y desde entonces todo se siente más bonito, pero también más frágil. Hay una diferencia de edad que a nosotros no nos pesa, pero sí provoca comentarios de otras personas. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
No quiero idealizar a esta persona, pero tampoco minimizar lo bien que me hace sentir su presencia. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Cómo hablarían ustedes de esto sin convertirlo en una presión?
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