La amistad dejó de sentirse inocente — Chincha: meses de dudas y una decisión pendiente
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 33 años, vivo en Chincha y pensaba que ya no volvería a sentir una conexión tranquila con alguien. La persona de esta historia es alguien con quien trabajo de forma independiente; los mensajes profesionales comenzaron a mezclarse con conversaciones personales.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo una canción que ambos conocíamos de memoria, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 9 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Una noche, después de un viaje corto, confesó que esperaba mis mensajes más de lo que quería admitir. Yo sentía exactamente lo mismo. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Acordamos salir en serio durante un mes y después conversar, pero yo ya estoy mucho más involucrado de lo que pensaba. Yo tengo planes de cambiar de ciudad y esa persona acaba de establecerse donde vive. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
El miedo a perder la amistad me ha protegido del rechazo, aunque también me mantiene lejos de una respuesta. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Estoy apurando una historia bonita por querer tener certezas demasiado pronto?
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