Nos comportamos como pareja, aunque nadie se atreve a decirlo — Cajamarca: una conversación que lo cambió todo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 30 años, vivo en Cajamarca y llevaba 1 año sin una relación seria. La persona de esta historia es alguien que vive en otra ciudad; nos conocimos durante un viaje y después mantuvimos el contacto a distancia.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo la forma en que recordaba detalles que yo olvidaba, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 9 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
El momento que cambió todo ocurrió durante una reunión del grupo. Me tomó de la mano para tranquilizarme y sentí una cercanía que ya no parecía solo amistad. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Todavía no le he dicho directamente lo que siento, aunque sospecho que ya lo sabe por la forma en que me mira. Yo llevaba tiempo diciendo que no quería compromisos y ahora me cuesta reconocer que cambié de opinión. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Esperarían a que la situación se resuelva sola o tomarían la iniciativa?
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