Creo que encontré el amor, pero llegó en el momento más complicado — Chimbote: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 43 años, vivo en Chimbote y estaba concentrado en el trabajo y convencido de que el amor podía esperar. La persona de esta historia es mi mejor amistad desde el instituto; nos conocemos desde hace años y siempre habíamos cuidado mucho la amistad.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo un paraguas que terminamos compartiendo, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 6 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
El momento que cambió todo ocurrió durante una reunión del grupo. Me tomó de la mano para tranquilizarme y sentí una cercanía que ya no parecía solo amistad. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Acordamos salir en serio durante un mes y después conversar, pero yo ya estoy mucho más involucrado de lo que pensaba. Los dos tenemos horarios complicados y responsabilidades que hacen que vernos sea mucho más difícil de lo que parecía. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
El miedo a perder la amistad me ha protegido del rechazo, aunque también me mantiene lejos de una respuesta. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Estoy apurando una historia bonita por querer tener certezas demasiado pronto?
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